Ovario Poliquístico y su Relación con la Obesidad.
En la actualidad se conoce con certeza que las mujeres con sobrepeso y obesidad tienen más probabilidad de presentar problemas de la menstruación y de fertilidad. Estos problemas se producen porque la obesidad puede alterar la función hormonal de los ovarios y el ciclo menstrual.
Una de las
alteraciones de la función de los ovarios y el ciclo menstrual es el síndrome
de ovario poliquístico que, en muchos casos, se produce por tener altos niveles
de insulina como sucede con las personas obesas.
De hecho, se estima que el 50% de las mujeres con síndrome
de ovario poliquístico son obesas(*1).
Sin embargo este síndrome es muy importante, no solo por su relación con
la obesidad, sino además, porque es una condición muy común durante la edad
reproductiva, con una prevalencia del 5 al 10%(*2), y puede afectar a la
fertilidad.
El síndrome de ovario poliquístico no es sólo una enfermedad
en la que el ovario tiene muchos quistes, además es una condición que se
caracteriza por varias alteraciones hormonales y problemas de la ovulación.
De hecho, el síndrome de ovario poliquístico se diagnostica
incluso sin la presencia –en la ecografía- de quistes en el ovario, pero deben
existir problemas de ovulación y exceso de hormonas masculinas (también llamadas
andrógenos) para diagnosticarlo.
El exceso de hormonas masculinas –como la testosterona-
puede estar presente y detectarse en exámenes de sangre. Aunque también puede
ser evidente por la presencia de acné y exceso de vello en la cara, abdomen y
espalda.
En cambio, los problemas de ovulación son evidentes por no
tener períodos menstruales, por tener ciclos irregulares, o bien
infertilidad.
Pero ¿Por qué el sobrepeso y la obesidad pueden causar
síndrome de ovario poliquístico?
Una persona se vuelve obesa cuando tiene altos niveles de
insulina. La insulina es una hormona que produce nuestro cuerpo cuando comemos.
Si comemos en exceso, con mucha frecuencia y/o carbohidratos procesados,
nuestro cuerpo produce mucha insulina.
La insulina es una hormona de almacenamiento que lleva el
exceso de glucosa fuera de la sangre hacia el hígado -donde se almacenará para
usos futuros- o hacia el tejido adiposo –donde se almacenará como grasa- y así
engordamos. Sin embargo esta no es su única función.
La insulina también puede aumentar -anormalmente- la
cantidad de hormonas sexuales masculinas (sobre todo testosterona) y femeninas
(sobre todo estrógenos) en la sangre. De esta manera inician los desajustes
hormonales que hay en el síndrome de ovario poliquístico.
Pero ¿Cómo la insulina puede aumentar la cantidad de
hormonas sexuales en la sangre?
Sucede que las hormonas sexuales (estrógenos y testosterona)
pueden encontrarse en dos formas: libre o ligada. Estas hormonas pueden unirse
a distintas moléculas para poder viajar por la sangre. Estas moléculas son
albúmina y globulina fijadora de hormonas sexuales.
Cuando una hormona sexual está libre o unida a la albúmina,
se considera que la hormona está biodisponible o que puede hacer su función.
Por ejemplo, la testosterona, que se produce en los testículos, puede viajar
por la circulación y llegar a los músculos y aumentar el volumen de estos.
O también, la testosterona podría llegar a la piel del
rostro y estimular el crecimiento de barba. Así mismo, los estrógenos dan las
características físicas clásicas de una mujer, como el crecimiento del busto,
pero estas hormonas también son importantes en el ciclo ovárico mensual.
(Es importante señalar que las mujeres normalmente también
producen pequeñas cantidades de hormonas masculinas.)
En cambio, la testosterona y los estrógenos se encuentran
inactivos (y no realizan ninguna función) cuando están unidos a la globulina
fijadora de hormonas sexuales. Por eso, esta globulina actúa como un
amortiguador, controlando la cantidad de hormonas sexuales biodisponibles.
De hecho, lo normal es que en las mujeres, la mayor parte de
estrógenos y testosterona debe estar en su forma inactiva unida a la globulina
fijadora de hormonas sexuales. Y sólo el 2% de estas hormonas debe estar en su
forma biodisponible, para realizar su función.
Sin embargo, la globulina fijadora de hormonas sexuales es
una molécula que se produce en el hígado y los altos niveles de insulina
(comunes en la obesidad) reducen la producción hepática de esta globulina. Y
así aumentan excesivamente la testosterona y los estrógenos biodisponibles.
Esto explica los altos niveles de testosterona que hay en el
síndrome de ovario poliquístico. Sin embargo los períodos irregulares y la
infertilidad pueden explicarse por el exceso de estrógenos.
Sucede que una mujer nace con una reserva de varios cientos
de miles de folículos en el ovario, y dentro de cada folículo hay un óvulo.
Durante la infancia todos estos folículos (y sus óvulos) permanecen en un
estado inmaduro. Sin embargo, normalmente, al llegar a la pubertad, cada mes,
de 6 a 11 folículos empiezan a madurar después de cada menstruación.
Y alrededor del día 14 (después del inicio de la
menstruación), un solo folículo madura lo suficiente y libera un óvulo que
puede ser fecundado por un espermatozoide. Este proceso de selección y
maduración de 6 a 11 folículos depende de una hormona llamada folículo
estimulante.
Esta hormona, se produce en la hipófisis (una zona en el
cerebro que controla las hormonas del cuerpo) y –como su nombre lo indica-
estimula la maduración de folículos cada mes. Sin embargo los estrógenos pueden
reducir la producción de hormona estimuladora de folículos.
Es decir, como en las mujeres con ovario poliquístico hay
demasiados estrógenos, se produce menos cantidad de hormona estimuladora de
folículos y no se puede completar la maduración de estos, lo que impide la
ovulación, y esto explica los problemas de infertilidad.
Sin embargo, el exceso de estrógenos no sólo dificulta la
maduración de los folículos y la ovulación sino que puede causar problemas de
la menstruación. Sucede que después de la ovulación, el folículo -que liberó a
su óvulo- empieza a producir una hormona que se llama progesterona.
Como su nombre lo indica, la función de la progesterona es
promover cambios –sobre todo en el útero- para que se produzca un embarazo (o
gesta). Es decir, esta hormona estimula el desarrollo y crecimiento del útero
para que se pueda producir un embarazo.
De esta manera, si un espermatozoide fecunda a un óvulo,
este se implantará en un útero muy desarrollado –y con muchos nutrientes-
gracias a la progesterona. En cambio, si no hay fecundación, el útero –que
desarrolló y creció mucho gracias a la progesterona- involucionará, se
necrosará y se descamará, lo que normalmente produce una menstruación.
Sin embargo, si hay niveles de estrógenos muy altos que impiden
la ovulación, no se produce progesterona (porque sólo el folículo que liberó un
óvulo puede producir esta hormona) y no se produce el desarrollo y crecimiento
extra del útero necesario para un embarazo.
Y cómo no hay este desarrollo y crecimiento extra del útero, no hay una
zona que pueda o deba involucionar, necrosarse y descamarse, por lo que no hay
menstruación o hay ciclos irregulares, lo que es común en el síndrome de ovario
poliquístico.
Es así que todas estas alteraciones hormonales pueden –en
algún momento- terminar produciendo quistes en el ovario. Sin embargo, estos
(quistes) son de menor importancia en relación a los sucesos hormonales que
producen problemas de la menstruación y de fertilidad.
Y lastimosamente estos desajustes hormonales pueden iniciar por los altos niveles de insulina -que puede tener una mujer- que son comunes en la obesidad.
Gracias por hacernos llegar tus conocimientos
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